jueves, 22 de septiembre de 2016

Soy adicta... a esta saga lectora

La lectora llevaba diez minutos con el café con hielo que había pedido delante sus narices, y ya casi estaba caliente otra vez cuando llegó la amiga a la que esperaba:

- ¡Hola! Te veo muy enfrascada con tu librillo electrónico, ¿qué lees?-preguntó su amiga intentando mirar por encima del aparato para cotillear el texto que escondía.

- Novela negra ambientada aquí, en Galicia.

- ¿Y qué tal?-preguntó, sorprendida, pues nunca había leído nada ambientado en su tierra.

- Realmente no estaba leyendo, acabo de terminarla y estaba reflexionando, esta es una de esas historias que te dejan pensando.

- Hace tiempo que busco una nueva lectura y no termino de decidirme por ninguna, ¿me recomendarías esa?

lunes, 19 de septiembre de 2016

Me gustaría crear un personaje como tú

No quiero crear un personaje que fuese sólo yo, me parecería demasiado simple; pero sí me gustaría crear un personaje como tú, como tú y como tú, y como solamente tú (que dice la canción). Pero no puedo, ya sabéis lo importante que es evitar demandas cuando se escribe. Por eso opto por coger un rasgo de una persona y ponerlo en otra, e inventar personajes con pinceladas de gente del mundo real. Puede ser un tic, una manía, una afición, da igual, algo con lo que podamos tocar al personaje y que nos haga sentir que estamos cerca de su historia. Eso es lo que hace a un libro real, que no una copia de la realidad, que es muy distinto.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Transparente: Reto 5 líneas (9/16)

Este reto que nos propone Adella Brac, del blog Las palabras soñadas, consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Pincha aquí para saber más.

Las palabras para septiembre son: Quiero, pues y abres. Ahí va:

lunes, 12 de septiembre de 2016

Cómo crear escenarios inolvidables en tu novela

Como os comentaba en una entrada anterior, crear los escenarios de mi novela fue algo que me llevó mucho tiempo y esfuerzo y, para ello, necesité mucha ayuda, ya que opté por ambientar la historia en sitios reales en los que nunca había estado. Pero para que un libro sea bueno no se necesita sólo describir, también podemos optar por inventar desde cero esos parajes por los que queremos que nuestros personajes se muevan.

Una muy buena manera para aprender a hacerlo es leer a quienes ya dominan ese arte, por eso hoy os traigo al blog un libro cuyos escenarios son tan importantes como los personajes y la trama en sí. Efectivamente, estoy hablando de El noviembre de Kate, de Mónica Gutiérrez. Esta autora ya me había hecho perderme en Un hotel en ninguna parte y, en esta ocasión, lo ha vuelto a conseguir. Para mí tiene mucho mérito que un escritor logre que sus lectores quieran quedarse en los sitios que aparecen en sus páginas y que en ellos se sientan muy a gusto a pesar de que en la novela se plasmen sentimientos que, en ocasiones, nada tienen que ver con la felicidad y el buen rollo.

jueves, 8 de septiembre de 2016

El tedioso arte de pulir tu novela y cómo hacerlo más ameno en 70 trucos

Todos lo que escribís lo sabéis: corregir es un coñazo, hablando mal y acabando pronto. Los que contamos historias lo hacemos para sumergirnos en ellas, en su mundo, imaginar otras vidas y otras situaciones, vivir distinto y, sobre todo, entretenernos y entretener a otros. Así que cuando soñamos con ser escritores nadie nos dijo que para que una historia quedase medianamente decente tendríamos que corregirla, y pulirla, ir párrafo por párrafo; palabra por palabra; escena por escena; buscar incoherencias en la trama o en los tiempos verbales, destrozar personajes que hemos creado con mucho esmero pero que, en realidad, no pintan nada; y todo eso que nunca nos apetece hacer a los que escribimos.

Para mí la corrección es una parte fundamental de la novela: de nada vale contar la historia más increíble del mundo si muchas expresiones están trilladas o el lector se pierde entre tanta falta de ortografía que se nos ha colado en un momento de explosión creativa. Si trabajas con una editorial, lo lógico es que ellos tengan su propio corrector que revise su texto. Pero si trabajas solo y no cuentas con el dinero necesario para poder contratar uno, no te desesperes, hay muchas cosas que puedes hacer por ti mismo para mejorar la calidad de tu libro.