jueves, 28 de mayo de 2015

La decepción del cabo Holmes, de Carlos Laredo

El cabo José Souto, apodado Holmes por su afición a las novelas detectivescas y por su minuciosidad en el trabajo, se enfrenta a la investigación de un extraño accidente automovilístico en un salvaje acantilado de la Costa de la Muerte. Lo que a simple vista parece un caso fácil se va complicando a medida que la identidad del fallecido y las circunstancias del accidente resultan cada vez más dudosas. Con la ayuda de su amigo Julio Santos, el detective privado y dandi madrileño al que ya conocimos en "El rompecabezas del cabo Holmes", Souto conseguirá desenredar trabajosamente una trama en la que se mezclan contrabando, conexiones políticas, el Prestige y hasta su vida personal. Con un final frenético y sorprendente, esta nueva aventura del cabo Holmes nos transporta de nuevo a los bellos paisajes de la costa gallega mientras el protagonista pone a prueba su suspicacia y el valor de la amistad, el amor y la lealtad.

Hoy os traigo al blog otra novela del cabo Holmes, cuya primera entrega, "El rompecabezas del cabo Holmes" ya reseñé aquí. A pesar de ser una saga, puede leerse en orden, o no; ya que en cada libro el autor se encarga de presentar a los personajes y explicar incluso hechos pertenecientes a otros libros de una manera tan natural que parece que lo que nos cuenta sólo tiene que ver con la novela que estás leyendo.

Me ha encantado esta historia porque me he llevado una sorpresa: la trama que más me sorprendió no fue aquella en la que se centra el libro sino una secundaria que va desarrollándose sin que parezca tener importancia hasta que, al final, se hace la más decisiva de las dos y nos lleva a la resolución final de ambos casos.

Se nota que el autor ha cogido soltura con este cabo Holmes, enseñándonos más de él, tal y como yo quería, pues me quedé con ganas de saber más sobre su vida y su personalidad tras leer la primera entrega. Además, ha recuperado a otros personajes secundarios que me ha gustado mucho volver a encontrar.

El texto, la trama, los personajes, el acertado humor sobre los gallegos, la ironía fina en las conversaciones y, además, unas localizaciones descritas a la perfección (de las que he disfrutado el doble al conocer in situ la mayoría de ellas), así como que en esta entrega sí se demuestra de manera definitiva por qué a nuestro José Souto lo apodan Cabo Holmes, es lo que me empuja a recomendaros este libro mientras voy corriendo a comprar "El secreto de las abejas", tercera novela de la serie, la cual estoy deseando leer ya.

Y para terminar, mis frases preferidas, para ir abriendo boca:


- Sabía muy bien que hay que observar minuciosamente el escenario de un suceso antes de deducir incluso lo que parece obvio.

- Andan en coches caros, pero son unos horteras.

- Imaginó lo feliz que sería si pensara como el sargento, para quien todo era simple y evidente, aunque muchos casos se quedarían sin resolver.

- No se deja de querer a alguien así como así, de la noche a la mañana. A alguien que no te ha hecho nada y que solo te reprocha no poder estar más tiempo contigo.

miércoles, 20 de mayo de 2015

El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, de Robert L. Stevenson

Con El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, R.L. Stevenson volvió a ocuparse de un tema que le preocupó durante toda su vida: la dualidad de la naturaleza humana. Localizada en el corazón de un Londres victoriano, la novela viene a ser una sucesión de testimonios procedentes de varios testigos cuyo presunto fin es desvelar un misterio.

Dos libros que he leído de Robert L. Stevenson y dos libros que he disfrutado. Las razones:

- Un estilo sencillo a la hora de contar la historia que atrapa desde que lees las primeras líneas.

- El trasfondo moral, que te hace pensar desde que abres el libro por la primera página y que te hace reflexionar hasta días después de cerrar la última.



- Las historias son aparentemente simples y se van desarrollando con gran maestría hasta desentrañar la complejidad que esconden.

- Son textos cortos, que se disfrutan mucho y que son ideales para leer entre obras más extensas.

No me extraña que "El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde" sea todo un clásico de la literatura, lo que no entiendo es cómo ha sido posible que otras obras del autor hayan pasado más desapercibidas. Por eso próximamente volveré a traeros (pero ahora a este blog), la reseña de "El diablo en la botella", que tuve entre mis manos en enero de 2013 y que considero de obligada lectura.

¿Habéis leído a Robert L. Stevenson? ¿Me recomendaríais otros títulos de este autor? Espero vuestros comentarios.

lunes, 18 de mayo de 2015

Cómo canaliza la energía un escritor

Imaginaos que estáis tristes, enfadados, rabiosos, deprimidos y todos los sentimientos de esa clase que se os ocurran. Pensad en cualquier día que os hayáis sentido así, volved ahí, pero justo un instante después. ¿Qué hacéis para canalizar todo lo que sentís? Hay quien llora, hay quien se mete en cama y duerme, hay quien come helado de chocolate, hay quien come mucho, de lo que sea. También hay quien pega puñetazos a las paredes, o quien destroza todo lo que encuentre a su paso. Hay quien sale a correr, hay quien habla y habla sin parar para desahogarse. Yo, por ejemplo, limpio.

¿Y qué hace un escritor? Además de algunas de las cosas anteriores, escribe. Y cuanto más canalicen todas sus frustraciones en sus letras más calidad humana tendrán sus textos. Porque cuando un escritor es plano, cuando no pone nada de él ni de nadie, cuando no hay nada inspirado en la vida real, se nota.



El género al que se dediquen puede ser la literatura fantástica, pero los personajes tendrán sentimientos, actuarán y pensarán de formas que sólo has podido ver en personas de carne y hueso; y eso es lo que marca la diferencia.

Con esto no digo que un escritor tenga que contar pasajes de su vida o de la gente que les rodea. Lo que pretendo expresar es que un escritor ha tenido que vivir, que conocer a gente, que pararse a ver cómo son, para poder escribir situaciones con las que nos sintamos identificados, que podamos reconocer o que, simplemente, nos lleguen.

Estoy convencida de que un libro sólo llegará a ser bueno cuando el escritor ponga en él algo de sí mismo, aunque sea entre líneas. Y vosotros, ¿qué pensáis?

miércoles, 13 de mayo de 2015

La conjura de los necios, de John Kennedy Toole

El protagonista de esta novela es uno de los personajes más memorables de la literatura norteamericana: Ignatius Reilly - una mezcla de Oliver Hardy delirante, Don Quijote adiposo y santo Tomás de Aquino perverso, reunidos en una persona -, que a los treinta años aún vive con su estrafalaria madre, ocupado en escribir una extensa y demoledora denuncia contra nuestro siglo, tan carente de "teología y geometría" como de "decencia y buen gusto"; un alegato desquiciado contra una sociedad desquiciada. Por una inesperada necesidad de dinero, se ve "catapultado en la fiebre de la existencia contemporánea", fiebre a la que Ignatius añadirá unos cuantos grados más. La conjura de los necios se hizo acreedora al premio Pulitzer, y en Francia fue galardonada el año de su publicación como "la mejor novela en lengua extranjera".

Hoy recupero esta reseña de un libro me ha gustado mucho y que hace una buena crítica de la sociedad en general. Decir que el protagonista, que tiene 30 años, es una de esas personas sobre las que, al conocerlas un poco, soltarías la siguiente frase: "Si su madre le hubiese dado una buena ostia cuando era pequeño...".

Lo que más me sorprende es como este personaje puede ser tan estúpido y sin embargo ser de las personas más cultas que uno se pueda imaginar. De sus comentarios he sacado 27 palabras (ni más ni menos) que he tenido que buscar en el diccionario. Como dicen en el libro, y creo que no podrían haberlo explicado mejor: "Lo aprendiste todo, Ignatius, todo, salvo cómo debe comportarse un ser humano".

Para que os hagáis una idea de cómo se expresaba el "tonto" protagonista de esta historia, aquí os dejo algunas de sus frases:

- "La sirena, una cacofonía de doce gatos monteses enloquecidos...".

- "Yo había tenido poca relación con ellos, en realidad, pues sólo me relaciono con mis iguales, y como no tengo iguales, no me relaciono con nadie".

- "Dándome cuenta de que mi arma de plástico no podía igualar a un largo tenedor esgrimido por un matusalén alucinado...".

Lo que me resultó especialmente interesante fue darme cuenta de que el libro y la vida del autor guardan ciertos paralelismos, aunque espero que el autor no fuese una persona tan soberbia, egocéntrica y despreocupada de las personas que le rodean. Si queréis saber más de John Kennedy Toole, aquí tenéis un enlace a su biografía por cortesía de la Wikipedia.

Y para terminar, os dejo las tres frases que más me han gustado del libro:

- "Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele por este signo: todos los necios se conjuran contra él".

- "Los libros son hijos inmortales que desafían a sus progenitores" (Platón).

- "La naturaleza hace a veces un tonto, pero un fanfarrón siempre es obra del hombre" (Addison).

lunes, 11 de mayo de 2015

Todas las ideas que perdimos

Cuando estás es cama a punto de dormirte porque al día siguiente tienes que levantarte temprano para ir a trabajar es cuando vendrá esa idea que has estado buscando todo el día. Entonces, en ese momento, lo importante no es la idea. Encontrarla (o que haya venido a nosotros, más bien), no nos satisface tanto como si este hecho extraordinario hubiese ocurrido a las seis de la tarde. Y no lo disfrutamos porque la disyuntiva a la que nos enfrentamos es la siguiente: ¿me levanto a apuntarla, o lo dejo estar?


Si piensas que mañana te acordarás, iluso de ti, déjame decirte que eso no pasará; tengo pruebas: mi propia experiencia personal. Después de ocho, siete, seis horas y media (con suerte) de sueño reparador (esto último, con suerte también), la idea se habrá esfumado de tu cabeza.

Pero es que se está tan a gustito en cama, bajo el calor del nórdico, que poner un pie fuera para buscar una libreta y un boli y anotar a la susodicha es casi un pecado. Cuando a mí me pasa, yo no peco mucho, normalmente la apunto en el móvil, que siempre dejo cerca de mí. Pero, ¿y si tienes el teléfono a cargar en la otra punta de la habitación? Otra vez aparece ante nosotros el sendero que se bifurca entre un empedrado y dificultoso camino de "levántate, que mañana no te acordarás y la idea es demasiado buena para perderla", y las escaleras mecánicas que te conducen a esa puerta del mundo onírico rotulada con un cartel que dice "quédate ahí quietecito, ya mañana vamos viendo".

A mí me pasa muchas veces, ayer, sin ir más lejos. Debería tener una libreta y un boli en la mesilla de noche peeero... En casa del herrero cuchillo de palo. Yo sólo quería una idea para hacer un post sobre escritura y acercarme así, aunque sólo fuese un poco, a esos grandes que publican posts todos los días de la semana sin bajar la calidad, que confeccionan interminables listas que siempre logran mantener el interés o que nos hablan de la inspiración.

¿Qué hice yo ayer? ¿Apunté la idea que me vino a la cabeza o pasé de todo y dormí, esperando acordarme de ella al día siguiente? Era tarde, así que confié en la suerte y aquí estoy. Pero la fortuna, como la inspiración, es una esquiva dama, así que hoy, en el momento en que leáis este post, yo estaré comprando lo necesario para no volver a tener que elegir.

lunes, 4 de mayo de 2015

Un buen tipo, de Marc R. Soto

Desde luego Enrique Jimeno no era ningún ejemplo a seguir: tras un turbulento pasado de atracos a gasolineras y robos callejeros, dejaba que pasara el tiempo en una chabola de las afueras mientras su pareja iba al trabajo, del que volvía cargada de reproches y aspiraciones de formar "una familia convencional".

Algo que, sin los medios necesarios, era sencillamente imposible.

Hasta que llegó un antiguo compañero de fechorías, le propuso dar un último palo y Enrique accedió.

Más tarde llegaron el dolor, las sogas que lo aprisionaban, el loco armado con un taladro que aseguraba ser "un buen tipo", los fantasmas del pasado que volvían para torturarle.

Todo eso llegó más tarde.

Pero antes... y durante... y después... estaba la niebla.

Si algo hay que reconocerle a esta historia es la sorpresa que llega en las primeras páginas para no marcharse hasta el final. El libro comienza con un tipo que vive en los bajos fondos, que acaba de salir de prisión y que, a pesar de las peticiones de su novia para que puedan llevar una vida normal y formar una familia, decide cometer un robo junto a su inseparable compañero de fechorías.

Pero en cuanto entran en la casa que han de atracar todo se vuelve en su contra y empiezan a sucederse una serie de acontecimientos que dan mucho terror, tanto por lo que sucede en sí, como por la forma explícita de describir las escenas de la que el autor hace gala.

No es el terror uno de mis géneros preferidos, pero este libro en concreto me ha sorprendido y me ha dejado hasta nerviosa. Además es una novela muy corta; así que si queréis algo del género que sea breve pero intenso, os recomiendo esta novela.