jueves, 28 de enero de 2016

¿Es útil la planificación en un blog? (Y otras preguntas que te planteas al decidir cómo escribir en la red)

He leído en varios artículos literarios que hay escritores de mapa y otros de brújula; es decir, que hay quien planifica cada parte de su novela antes de ponerse a escribir; y hay quien escribe según lo que le salga de dentro.

En cuanto a lo de escribir en un blog, creo que la diferenciación podría ser la misma, aunque con una pequeña matización, porque, según lo que he visto, hay tres tipos de blogueros:

1.- Los que planifican absolutamente todas las entradas.

2.- Los que escriben cuando y como les apetece, sin anticipar nada.

3.- Y los que planifican prácticamente todo pero dejan un pequeño hueco a la improvisación.



Entonces, ¿es útil la planificación en un blog?

Yo he sido de esas blogueras que escribía según lo que le saliese y, con el tiempo, me he ido pasando al tipo planificador (pero que deja lugar para la improvisación). ¿Qué es mejor? Como en lo que a escritores de novela se refiere, a cada uno le funcionará su método y creo que ambos son válidos. 

Pero, ¿y en cuanto al blog? Mi experiencia (tanto escribiendo novelas como entradas de blog), es que me funciona mejor planificar, sobre todo porque, al no tener tiempo para mis aficiones, organizando todo consigo dedicar el tiempo justo a escribir para tener cubiertos los cupos mínimos que me tengo marcados.


¿Cuánto escribir a la semana?

Otra vez el tiempo es, en mi caso, el que responde a esta pregunta; por ello, actualmente me siento cómoda publicando dos veces a la semana (lunes y jueves por norma general).


¿Es viable publicar entradas que no son actuales?

Desde luego que sí, yo lo hago. He tenido varios blogs, y una de mis metas es agrupar aquí todas las reseñas literarias. Así que, de vez en cuando, publico opiniones sobre libros que he leído hace mucho tiempo. Hay cosas que nunca pasan de moda. Y, en relación a esto, me pregunto lo siguiente:

¿Puedo volver a publicar entradas antiguas en el mismo blog?

La respuesta es, otra vez, sí, pero con un "pero": hay temas que pueden volver a tratarse porque son susceptibles de una actualización; así que sería factible volver a publicar algo de lo que ya hayamos hablado, pero a lo que podamos añadir cosas nuevas. Por ejemplo: si el año pasado hemos hablado sobre una novedosa técnica literaria o sobre un programa informático para escribir, y nos hemos dedicado los últimos doce meses a probarlo, ahora sería el momento de volver a hablar sobre el tema y contar nuestra experiencia.



En esto de escribir en la red, como en la literatura, no hay (desde mi punto de vista), axiomas irrefutables. Hoy os he contado lo que me funciona a mí y, en definitiva: sí, a mí me es útil planificar las entradas, y suelo hacerlo con una o dos semanas de antelación.


¿Y tú? A la hora de compartir contenidos en la red, ¿planificas o te dejas llevar? Me interesa mucho conocer tu opinión, déjame un comentario y veremos que técnica gana entre todos los que pasamos por aquí.

jueves, 21 de enero de 2016

Quita, bicho

"Quita, bicho", es la frase que el bueno de Gregorio hubiera querido decir el día en que se despertó y no se sintió tan humano como siempre. Pero ¿cómo apartar a la horrenda criatura si esa era él mismo?

¿Os imagináis que os pase a vosotros? Que un día os despertéis y seáis una cucaracha, o algo peor. Porque lo que realmente nos descoloca en este libro de tan solo 33 páginas escrito por Franz Kafka es que no sabemos a qué se enfrenta el protagonista. A veces, lo que te imaginas es mucho peor que la realidad. Y yo, que soy mucho de ponerme en la piel de los personajes cuando leo, lo he pasado muy mal a medida que recorría las páginas de esta historia.

Cuando Gregorio despierta y se ve convertido en ese ser solo piensa en vestirse para ir a trabajar. Así somos los humanos, queremos seguir con nuestros planes pase lo que pase sin pararnos a pensar si realmente podemos hacerlos, o si el realizarlos es lo más acertado o no en un determinado momento.

Algunas personas queremos hacer lo que debemos aunque se pare el mundo; y, otras, no se preocupan por nada y viven en su propia comodidad. Esta es la dualidad que presenta esta novela corta y que a mí me ha hecho reflexionar mucho. ¿Hasta qué punto debemos darlo todo por la familia? Mi conclusión es que todo depende del tipo de familia a la que pertenezcamos.

Este relato corto es un gran clásico de la literatura. Lo he disfrutado mucho y me ha hecho pensar, algo que agradezco mucho a este tipo de historias. Y vosotros, ¿lo habéis leído o aún se encuentra entre vuestros pendientes? Contádmelo en los comentarios.