lunes, 26 de septiembre de 2016

Cómo escoger los nombres de tus personajes


Siempre me he preguntado cómo hacen los escritores para elegir los nombres de sus personajes. ¿Pondrán a su villano el nombre de alguien a quien no soportan? ¿Escogerán para la bondadosa protagonista el nombre de su adorada madre? ¿Lo harán de manera aleatoria? Todo eso me gustaría saber. Nunca he podido responder a esta pregunta, quizá porque nunca se la he planteado a ningún escritor directamente. Así que mientras me decido a hacerlo (o mientras espero a que alguno de los que conozco se pase por aquí y decida ser generoso en el comentario y contarme su modus operandi, si es que se puede desvelar), os voy a contar cómo elijo yo a los míos:

jueves, 22 de septiembre de 2016

Soy adicta... a esta saga lectora


La lectora llevaba diez minutos con el café con hielo que había pedido delante sus narices, y ya casi estaba caliente otra vez cuando llegó la amiga a la que esperaba:

- ¡Hola! Te veo muy enfrascada con tu librillo electrónico, ¿qué lees?-preguntó su amiga intentando mirar por encima del aparato para cotillear el texto que escondía.

- Novela negra ambientada aquí, en Galicia.

- ¿Y qué tal?-preguntó, sorprendida, pues nunca había leído nada ambientado en su tierra.

- Realmente no estaba leyendo, acabo de terminarla y estaba reflexionando, esta es una de esas historias que te dejan pensando.

- Hace tiempo que busco una nueva lectura y no termino de decidirme por ninguna, ¿me recomendarías esa?

lunes, 12 de septiembre de 2016

Cómo crear escenarios inolvidables en tu novela


Como os comentaba en una entrada anterior, crear los escenarios de mi novela fue algo que me llevó mucho tiempo y esfuerzo y, para ello, necesité mucha ayuda, ya que opté por ambientar la historia en sitios reales en los que nunca había estado. Pero para que un libro sea bueno no se necesita sólo describir, también podemos optar por inventar desde cero esos parajes por los que queremos que nuestros personajes se muevan.

Una muy buena manera para aprender a hacerlo es leer a quienes ya dominan ese arte, por eso hoy os traigo al blog un libro cuyos escenarios son tan importantes como los personajes y la trama en sí. Efectivamente, estoy hablando de El noviembre de Kate, de Mónica Gutiérrez. Esta autora ya me había hecho perderme en Un hotel en ninguna parte y, en esta ocasión, lo ha vuelto a conseguir. Para mí tiene mucho mérito que un escritor logre que sus lectores quieran quedarse en los sitios que aparecen en sus páginas y que en ellos se sientan muy a gusto a pesar de que en la novela se plasmen sentimientos que, en ocasiones, nada tienen que ver con la felicidad y el buen rollo.

jueves, 8 de septiembre de 2016

El tedioso arte de pulir tu novela y cómo hacerlo más ameno en 70 trucos


Todos lo que escribís lo sabéis: corregir es un coñazo, hablando mal y acabando pronto. Los que contamos historias lo hacemos para sumergirnos en ellas, en su mundo, imaginar otras vidas y otras situaciones, vivir distinto y, sobre todo, entretenernos y entretener a otros. Así que cuando soñamos con ser escritores nadie nos dijo que para que una historia quedase medianamente decente tendríamos que corregirla, y pulirla, ir párrafo por párrafo; palabra por palabra; escena por escena; buscar incoherencias en la trama o en los tiempos verbales, destrozar personajes que hemos creado con mucho esmero pero que, en realidad, no pintan nada; y todo eso que nunca nos apetece hacer a los que escribimos.

Para mí la corrección es una parte fundamental de la novela: de nada vale contar la historia más increíble del mundo si muchas expresiones están trilladas o el lector se pierde entre tanta falta de ortografía que se nos ha colado en un momento de explosión creativa. Si trabajas con una editorial, lo lógico es que ellos tengan su propio corrector que revise su texto. Pero si trabajas solo y no cuentas con el dinero necesario para poder contratar uno, no te desesperes, hay muchas cosas que puedes hacer por ti mismo para mejorar la calidad de tu libro.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Despertarse y seguir soñando... ¿es posible?


Dani tenía un sueño recurrente: se encontraba en una situación muy desagradable cuando, de repente, se despertaba aliviado por salir de aquello que lo atormentaba. Pero cuando se incorporaba de la cama algo le decía que aquello no había acabado, porque todavía estaba soñando y no era capaz de despertarse.

La angustia que le producía esa situación perduraba un par de horas cuando se despertaba de verdad. Mientras se hacía el primer café de la mañana, mientras se duchaba, mientras se lavaba los dientes, todavía tenía esa angustiosa sensación de que estaba metido en el sueño. Sólo cuando llegaba al trabajo y se metía de lleno en la rutina de cada día podía ser él mismo de nuevo.

Esas pesadillas, que antes vivía espaciadas en el tiempo, ahora se habían vuelto diarias, por eso temía el momento de ir a la cama y tener que dormir. Pensaba que se estaba volviendo loco, dudaba de todo, incluso llegó a considerar la posibilidad de que estuviese en un coma del que nunca se había recuperado.

Un día, de camino a la máquina de café en el trabajo, al recorrer el pasillo cuya pared exterior estaba conformada sólo por cristales, vio un reflejó que le pareció extraño. Volvió a pasar un par de veces, como cuando quieres atravesar una puerta automática y no detecta tu presencia, y tienes que ir hacia atrás y hacia delante hasta que se abra y poder atravesarla. Allí había algo raro, ese reflejo no era normal.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Buscando nuevos escenarios


Como diría Ned Flanders: "¡Hola, holita, vecinitos!" Pues sí, ya estoy de vuelta después de este mes de vacaciones, aquí en el día uno, al pie del cañón. Vengo con las pilas cargadas y, aunque no me importaría seguir un mes más tirada a la bartola, ya os echaba de menos. Tengo muchas ganas de leer los posts atrasados, de comentaros, de volver a estar activa al 100% en Twitter y de leer libros nuevos que he comprado este verano y que están gritándome desde mi Kindle que a ver si espabilo y conozco a sus personajes.

Pero antes de todo eso dejadme contaros qué he hecho este verano: a parte de descansar mucho y de no hacer nada, he estado una semana en Valencia y, aunque no he conocido a toda la gente que me gustaría (porque no ha podido ser), he estado con Esther Magar (del blog Relatos Magar), que me ha llevado a dar un paseo en barca y me ha enseñado que la paella negra no está quemada, sino buena. Con ella he podido hablar de muchas cosas relacionadas con la escritura, ha sido un lujo compartir un día con ella :)

Además, he estado buscando la inspiración para mi próxima novela y he tenido tiempo para pensar en dónde quiero que se desarrolle la historia. Los que escribís sabéis que la gente cercana que nos lee siempre intenta buscar si hay algo conocido entre las líneas, por eso intento no ambientar ninguna trama en sitios cercanos, ni en gente conocida, que después algún loco te demanda... y ya tal xddd! Me ha gustado Valencia, sería un buen sitio para ambientar una historia, pero no, pillines, aún no está decidido.