lunes, 9 de octubre de 2017

Todo lo que House of Cards me enseñó sobre escribir


Para todos los que no la conozcáis (mal) voy a empezar explicando que House of Cards es una serie estadounidense de drama político que puede verse en Netflix. Cuando estaba dudando si verla o no, reconozco que me daba mucha pereza tragarme los tejemanejes aburridos del político de turno, en este caso, Frank Underwood (acá Kevin Spacey), protagonista absoluto de la trama. Pero, si esto hubiese resultado así, no estaría escribiendo este post.


Una de las ventajas de empezar una serie sin expectativas es que si te sorprende gratamente te llevas una alegría doble: por descubrir una buena historia, y porque se trata de algo bueno e inesperado. Y eso es lo que me ha pasado a mí. Aunque, al principio, me desconcertaba la complicidad excesiva de Underwood con la cámara (no paraba de mirar al espectador y poner los ojos en blanco, como si fuéramos amiguis y entendiésemos su dura vida a la perfección), conseguí meterme de lleno en un mundo de traiciones, conspiraciones y asesinatos. Lo que parecía una trama política sin más se convirtió en la excusa perfecta para engancharme a un thriller muy bien hilado.

De esta serie he aprendido mucho sobre escribir novela negra, porque cada episodio nos va dejando pistas de algo que no comprendemos y que tiene como resultado algo más grande, como en una buena novela de detectives. Me explico mejor: el punto de partida es un Frank Underwood decepcionado porque después de ayudar al candidato a convertirse en Presidente de los Estados Unidos a cambio del puesto de Secretario de Estado, éste lo traiciona y pone a otro en su lugar. Como consecuencia, Underwood (que cuando se cabrea es de armas tomar) empieza a tramar un plan, pero no para conseguir el puesto que deseaba en un principio, sino para echar al nuevo Presidente y ocupar su lugar.

Nuestro protagonista no da puntada sin hilo, y a veces hace cosas que parecen no tener sentido. Pero una vez se van uniendo las piezas del rompecabezas ves que todo encaja y comprendes a dónde te estaba guiando cada paso que ha dado. Eso, en la novela policíaca, no es más que dejar pistas al lector para ver si es capaz de descubrir al asesino.

Los personajes son espectaculares, con sus luces y sus sombras, su leitmotiv particular, y un montón de detalles que parecen insignificantes, pero que los definen y les van dando forma poco a poco. En esta serie nunca sabes quién llegará entero al siguiente capítulo o se quedará por el camino. La evolución de cada personaje es palpable día a día y gigantesca en cada final de temporada, como en la vida misma.

Pero, además, esta serie tiene una gran escena digna de cualquier clásico del cine noir. Si no habéis visto la serie, saltaos el siguiente párrafo, porque voy a hacer un spoiler (aunque no daré nombres):

En el comienzo de la segunda temporada uno de los protagonistas muere, y lo hace en una estación de metro, a manos de un personaje principal ataviado con sombrero y gabardina, parapetado tras un biombo, en un punto ciego para las cámaras de seguridad, lanzando a su víctima delante del metro que llega en una milésima de segundo en la que no puedes apartar los ojos de la pantalla. Aunque intuyeses que ese personaje se estaba buscando un mal final, nunca habrías pensado que sería tan conciso y certero.

(YA. A partir de aquí no hay más spoilers).

¿No te chirría esa típica escena de las películas donde el malvado antagonista se pasa un cuarto de hora haciendo un soliloquio y exponiendo sus razones para matar? A mí sí. Un personaje puede planear matar a otro o no, pero en el momento de hacerlo, si quiere conseguir su objetivo, lo hace y punto. Lo hace sin que el otro se dé cuenta, para que su plan se complete con éxito. Lo hace en un golpe inesperado que sorprende al lector (en este caso espectador). Y ese es un recurso muy efectivo y efectista que podemos aplicar al escribir novela negra.

De esta serie se puede aprender mucho sobre escribir, confección de personajes y tramas en general, pero también de novela negra en particular y de cómo dejar esas miguitas de pan a las que llamamos pistas en el género noir.

¿Has visto House of Cards? ¿Te está gustando? ¿Qué otra serie me recomendarías de la que se pueda aprender sobre escritura? Me gustará leer tu opinión en los comentarios, a no ser que me cuentes algún spoiler de la serie, porque voy a empezar a ver la cuarta temporada, así que si me avanzas algo que no haya visto probablemente te ponga dos velas negras :P

8 comentarios:

  1. No me llama mucho esa serie. A mi primo le encanta. A mí también me chirría la típica escena de asesino explicando sus motivaciones pero, pese a eso, según quién haga el soliloquio, puede llegar a gustarme mucho. Besotes!!!

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    1. Es una pena, porque es una pedazo de serie, un gran pedazo :) Pero bueno, por suerte de series está el mundo lleno, y tenemos mucho donde escoger. El soliloquio, en mi opinión, tiene que estar muy, muy, pero que muy bien hecho, porque si no se corre el riesgo de convertirse en uno de tantos. Biquiños!

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  2. No era una serie que me llamara la atención. Y ahora vas a hacer que la vea!
    Besotes!!!

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    1. Pues son cinco temporadas de momento, ahí es ná. Biquiños!

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  3. Por fin! Nueva temporada! Pero no de House of cards! Si no de "Detrás de la pistola"🔫

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    1. :) :) :) Gracias queridiña, mi trabajo me ha costado. Biquiños!

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  4. No la conozco. No veo series.
    Besos.

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    1. Bueno, hay a quien no le gustan, a mí me evaden mucho del cansancio y los problemas. Biquiños!

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