lunes, 6 de noviembre de 2017

¿Cuántas palabras son necesarias para escribir una buena historia?


Aprovechando que muchos de los que se pasan por aquí están inmersos en el NaNoWriMo y que en una de mis últimas entradas te pedía que no te olvidases de escribir bien, hoy me gustaría pararme a reflexionar sobre la cantidad de palabras que componen una historia. Para completar este reto de noviembre hay que alcanzar las cincuenta mil palabras, así que hoy me pregunto: ¿cuántas palabras son necesarias para escribir una buena historia?


Con el auge tuitero de los microcuentos he podido ver grandes historias contadas en tan solo 140 caracteres. Yo misma escribo de vez en cuando mis Microcuentos de Noche. También está de actualidad el TuitTerror4 de Esther Magar, que la semana pasada escogió a su ganador. Qué grandes historias en espacios tan pequeños, ¿verdad?

Después están las novelas, que en muchas ocasiones, además de por género, se clasifican según sean cortas o largas. Y luego puedes ver esos libros que asustan sólo con mirar el ancho del lomo. Hay quien dice que en literatura se aplica el tan conocido principio de "lo bueno, si breve, dos veces bueno". También hay quien prefiere sumergirse en los mundos creados por un autor y tardar mucho en salir de ellos, por ejemplo, los lectores de "El señor de los anillos". ¿Y qué prefiero yo?

Si bien es cierto que no me gustan los libros excesivamente largos, también es verdad que cuando digo eso estoy pensando más bien en esos libros con descripciones innecesarias que no aportan nada y que sólo hacen avanzar la historia cada cuarenta páginas. Pienso, por ejemplo, en Umberto Eco y en "El nombre de la rosa". Hasta en tres ocasiones lo intenté y no pude pasar de la descripción de ese maldito atrio. Como siempre ha tenido buenas críticas me decidí a ver la película y la verdad es que me gustó, supongo que si me hubiera saltado todo ese rollo y me hubiese centrado en la trama el libro me hubiera llegado a enganchar, aunque después de decir esto puede que los admiradores de Eco hayan cogido unas antorchas y estén caminando muy enfadados hacia mi casa (menos mal que nunca publico mi dirección en redes, xd!).

A mí me encantan esos autores que disparan a matar, y no precisamente porque escriban novela negra. Hay quienes saben explicar en tres palabras lo que otros intentan mostrar en tres páginas. Te cuentan una historia, te cogen de la mano y no te sueltan, y por el camino van metiendo pequeñas y certeras pinceladas que se cuelan en tu cabeza mientras lees y que te ayudan a visualizar la historia de una manera muy adecuada.

De esos autores leo libros de cincuenta mil palabras y de ciento cincuenta mil palabras, porque nada de lo que escriben es por que sí, nada es de relleno y, por ello, nada se hace pesado. Supongo que para mí la diferencia entre una buena novela y una novela, sin más, no está en el número de palabras, sino en que cada palabra cuente.



Y tú, ¿qué tipos de libros prefieres leer? ¿Te fijas en su extensión antes de elegir lectura? ¿Te gustan las grandes descripciones en las novelas o prefieres que el autor vaya más al grano? Me encantaría conocer tu opinión, anímate a dejarme un comentario.

------------------------------

P.D. El pasado sábado 4 de noviembre envié el primer e-mail de la lista de correo. En él lancé mi primer sorteo para suscriptores, un ejemplar firmado de mi primera novela y una sorpresita que podrás ganar si te suscribes a mi lista de correo y me dices que quieres participar en el sorteo antes del día 16 de noviembre. ¿Te animas? Aún estás a tiempo...



* Datos obligatorios

15 comentarios:

  1. Pese a que también me suelen cansar las descripciones, El Nombre de la Rosa me pareció una historia tan magnífica que lo leí dos veces. Jajajaja. No me asustan los libros extensos. Si la historia me engancha, no me importa que tenga 1600 páginas, como alguno que he leído. Besotes!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, a mí los libros extensos me meten un poco de respeto, y reconozco que me cuesta escogerlos más que a los otros, pero cierto es que tampoco tengo mucho tiempo para leer.

      Yo vi la película y me gustó, así que si conseguiste pasar de ese dichoso atrio, estoy segura de que disfrutarías la historia.

      Biquiños!

      Eliminar
  2. A mí 'El nombre de la rosa' también me pareció un tostón. Reconozco su calidad, pero me costó la vida llegar a la última página.
    En cuanto a descripciones interminables, Tolkien era el rey. Aunque me desesperara que se tirara diez páginas describiendo las hojas de un árbol, sí consiguió engancharme.
    ¡Menos libros al peso y más calidad! :D
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo no creo que pudiese con Tolkien, aunque ahora estoy empezando con El Hobbit, más que nada he cedido porque no voy a elegir yo siempre las pelis xd! Biquiños!

      Eliminar
    2. Tolkien ha envejecido muy mal. Yo a raíz del estreno de las películas intenté releérmelo y no aguanté nada; en su momento me había gustado mucho (con la excepción de algunos pasajes aberrantes en extremo) y me lo había leído dos veces, pero fui incapaz de repetir.
      No te digo que abandones "El hobbit" porque con lo corta que es tampoco vas a perder mucho tiempo, pero a mí no me gustó un pelo.

      Eliminar
    3. Con "El Hobbit" estoy con la peli, y de corta nada. Pero ahora quiero saber cómo acaba. Ya te contaré. Biquiños!

      Eliminar
  3. A mi me gustan las descripciones, siempre y cuando vengan a cuento y no sean infinitas . Todavía recuerdo la impresionante y fatigosa descripción de la portada de la iglesia de la abadía (en realidad la que describe es la de San Pedro de Moissac). Parece una especie de trampa de Eco para hacer desfallecer al lector, como si quisiera ponerlo a prueba. Yo la pasé, pero a punto estuve de dejarla. Y fue estupendo porque disfruté mucho con El nombre de la rosa.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Es cierto! Es como una prueba, un oráculo: "sólo si pasas esta descripción serás digno de leer el libro" xddd! Yo no pude, y te juro que lo intenté. Biquiños!

      Eliminar
  4. Uys, a mí El nombre de la rosa me encantó... En mi caso con quien no puedo es con Pérez Reverte cuando se pone a describir todas las partes de un barco.Confieso, hago trampas y me salto toda esa parte.
    Y no creo que una buena historia dependa del número de palabras. No me fijo en el grosor de un libro para leerlo, me fijo en la historia, si me va a gustar o no.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo también he hecho trampas en algún libro, pero luego me siento mal, así que prefiero libros que no me obliguen a hacer tan viles artimañas xd! Biquiños!

      Eliminar
  5. Yo soy más precavido: yo sí me fijo en la extensión. Generalmente en las historias mesuradas, los escritores van al grano y no se pierden en detalles que no ayudan al avance de las escenas ni tampoco escriben de forma pomposa para demostrar, con ridículo esmero, que son sensibles o ilustrados; sobrecargando la historia innecesariamente.

    Saludos salados.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo de sobrecargar la historia sin necesidad es de lo peor, a mí también me gusta que vayan al grano. Biquiños!

      Eliminar
  6. Yo también caí víctima de la descripción del pórtico de aquella iglesia; muchos años más tarde, la superé y terminé el libro. Y oye, me alegré de no tener el repugnante hábito de chuparme los dedos para pasar las páginas (quienes terminasteis la obra o visteis la peli sabréis a qué me refiero).
    A mí me ponen muy enfermo los autores que, sean o no descripciones, no depuran, ni su estilo ni sus escenas. Pienso por ejemplo en Luis Landero (compren sus antorchas aquí, admiradores de Landero), que además de tener un estilo prolijo y recargado, encima te mete escenas y capítulos enteros que no es que no hagan avanzar la historia, es que directamente le metén un frenazo.
    En todos los libros que he leído sobre cómo escribir, hay una máxima común: depurar, cortar, borrar, ser capaz de eliminar esa escena o ese diálogo que te encanta pero que no tiene lugar. Claro, luego llegamos a cómo te atreves como editor a decirle algo así a un escritor de renombre...
    El número de páginas para mí sólo me da información acerca de qué ritmo esperarme en una obra. Si espero un arranque muy rápido en una novela de 700 páginas, lógicamente voy a perder la paciencia; lo mismo que si en una de 400 espero la profundidad y el desarrollo de una trilogía.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En lo del ritmo no estoy tan de acuerdo. El único libro que leí de King (La Cúpula) era como peor que El Libro Gordo de Petete y te aseguro que fue trepidante y ágil de principio a fin. Tenía mucho que contar, y lo hacía muy bien. Pero claro, no podemos incluir a King como escritor, más bien es como un Dios literario y punto. Biquiños!

      Eliminar
    2. King y yo tenemos una historia de amor-odio :D

      Eliminar

Un post sin comentarios es peor que un día sin conguitos. A mí me encantan y me alimentan (los comentarios, quiero decir) así que anímate a dejarme el tuyo, me alegrarás el día.