lunes, 29 de enero de 2018

Contar colores te ayuda a escribir mejor


En el proceso de adaptación a mi nuevo trabajo dedico la mayor parte de mi jornada a estudiar; a estudiar un montón de cosas que son necesarias para desempeñar mis tareas con eficacia, porque este es un sector que no conocía y que representa un reto para mí.


Durante este último mes han ido dándome tareas con cierta complejidad que combino con el estudio de todo lo que todavía me queda por aprender. Pero a veces estudiar durante muchas horas seguidas cansa, así que cuando no tengo nada por hacer, salvo leer la información que debo aprender, trato de sentirme útil pidiendo cualquier tarea que disminuya la carga de trabajo de otra persona y que, por lo tanto, me haga sentirme útil.

El viernes pasado había que hacer un inventario de material, y entre lo que había que chequear estaban 66 botes que contenían cada uno dos ceras de cada color (unas 16 por bote, más o menos). Si tienes prisa, una cera de color azul en la mano y seis lapiceros delante de tus narices, te aseguro que no vas a comprobar en cuál lo pones. Y eso es lo que he tenido que hacer yo: comprobar que todo estuviera en su sitio.

Estuve unas tres horas vaciando botes, reordenándolos y reponiendo los colores que faltaban, y durante ese tiempo mi cabeza, cual ordenador moderno, también trabajaba (y también hacía idioteces) en segundo plano; ahí estuve yo durante 180 minutos contando ceras de colores, cantando una canción infantil que oí en alguna parte y se me quedó pegada, y pensando en un archivo de Excel que estaba haciendo, y luego (cuando me cansé de que volaran fórmulas por mi cabeza), perfeccionando mi nueva novela.

Cuando te bloqueas en algún aspecto de la vida, por ejemplo, como lector o como escritor, hay un truco que casi nunca me falla y que me ayuda a retomar aquello en lo que estaba atascada, y es el siguiente: hacer algo rutinario.

Seguro que habéis leído más de una vez que la idea de tal o cual escritor le ha asaltado cuando estaba en la ducha, yo soy un ejemplo de ello, fue ahí donde ideé la trama de "Detrás de la pistola" (vale, me lleva mucho tiempo ducharme, qué pasa, es uno de los pequeños grandes placeres de la vida y de vez en cuando aprovecho).

Si tú no te obligas a que aquello en lo que estás atascado te tiene que salir sí o sí, si no sientes esa presión, es más probable que todo fluya hacia dónde tiene que ir. Así que si estás bloqueado porque no encuentras ninguna lectura que te satisfaga, deja los libros y ve a hacer otra cosa, algo que no tenga nada que ver.

Y si, como escritor, la página en blanco te aterra, sal ahí fuera a rellenar el tarrito de las experiencias, haz deporte, desconecta, seguro que eso te ayudará. Y si nada de eso funciona, siempre puedes darte una ducha, las estadísticas de escritores noveles lo han corroborado.


¿Qué te funciona cuando no puedes continuar algo que has empezado y eso te agobia? ¿Tienes algún truco infalible al cien por cien o tienes que ir variando según de que se trate? Me encantaría saberlo, anímate a dejarme un comentario, y también anímate a apuntarte a mi lista de correo, eso también me gustaría mucho.



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10 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Esa es otra buena que a mí también me sirve. Biquiños!

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  2. ¿Te pusieron a hacer eso? ¿No es una tarea muy absurda? Yo no tengo una técnica concreta pero sí me sirve cambiar de tarea y la inspiración termina llegando. Besotes!!

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    1. No es absurda, hasta lo que parece más simple puede ser de gran importancia en ciertos casos, y en este caso lo es. Y, además, me lo pasé pipa :P Y sí, la inspiración siempre acaba llegando, menos mal. Biquiños!

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  3. Ponerme a recoger todo lo que no está en su sitio. Cuando me atasco con cualquier cosa, me da por ahí. Me pongo a recoger, a poner las cosas en su sitio, ordenar... No sé por qué lo hago. Si te digo la verdad, me he dado cuenta de que hago esto cuando has hecho la pregunta. Me sale tan inconsciente... Será que ordenando las cosas, mi mente se ordena sola...
    Besotes!!

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    1. Yo opino lo mismo, ordenando el exterior se ordena el interior, también en mi caso. Biquiños!

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  4. Cuando necesito pensar en otra cosa y liberar la mente, me pongo a cocinar. Cuando me cabreo mucho, dibujo circulitos sin parar hasta que se me pasa, y cuando necesito desintoxicarme, al no tener una pomada que me cure el alma, escucho a Lauryn Hill.

    Tendré que comprar lápices de cera para probar tu método XDD

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    1. En un futuro creo que me animaré con esos libros de colorear, a ver qué tal. Me gustan tus métodos. Biquiños!

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  5. Sí, cuando el bloqueo ataca, lo mejor es darle la espalda e irte a hacer otra cosa que te despeje la menta. Yo también juego con los colores, pero en vez de contarlos coloreo un libro especialmente publicado para ello con dibujos sobre distintas obras de Shakespeare. Tengo otro con dibujos de ciencia ficción y otro más con ilustraciones variadas. Me relaja mucho :-)

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    1. Como le decía a David, también le tengo ganas a uno de esos libros, tendré que probar. Y ahora que lo dices tú, pues seguro que me animaré pronto. Biquiños!

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